Justo Luis González nació en La Habana, Cuba, en agosto del 1937. Durante sus años mozos, sus padres echaron los cimientos para una carrera que le ha ocupado por más de 60 años. Su madre, Luisa García Acosta, era educadora, profesora de literatura española, y autora de numerosos libros sobre gramática. Su padre, Justo González Carrasco, era novelista, editor de un diario, y empleado del Ministerio de Agricultura de Cuba, donde se ocupaba principalmente de tomar los materiales escritos por científicos acerca de temas tales como la agricultura, la higiene y las plantas medicinales, y escribirlos de tal modo que quienes no tuvieran una amplia educación formal pudieran entender y aplicar lo que leían. Justo padre decía frecuentemente que quien no podía explicar algo en términos sencillos probablemente no lo entendía.
Justo aprendió esa lección directamente de su padre, cuando le presentó orgullosamente un ensayo que había sido altamente elogiado por su maestra. Tras leerlo repetidamente, su padre le preguntó: “¿Qué quisiste decir?” Cuando Justo se lo explicó, la respuesta de su padre fue: “Entonces. ¿Por qué no lo dijiste?”
Esa lección se ve todavía en todo lo que Justo escribe, frecuentemente tomando conceptos difíciles y explicándolos de tal manera que cualquier persona que se interese pueda entenderlos, sin importar cuánta educación formal haya tenido. Esto se ve claramente en sus más de 150 libros, entre los que se incluyen Historia del Cristianismo e Historia del Pensamiento Cristiano, traducidos a diez idiomas.
Tras completar sus estudios teológicos en el Seminario Evangélico de Teología en Matanzas, Cuba en el 1957, ser ordenado ministro metodista ese mismo año, y terminar su PhD en teología histórica en la Universidad de Yale –a los 23 años de edad– fue a Puerto Rico, donde enseñó historia de la iglesia en el Seminario Evangélico de Puerto Rico por espacio de ocho años. De allí pasó a enseñar en la escuela de teología Candler, en la Universidad de Emory. Durante más de 45 años, Justo ha enfocado su atención en el desarrollo de programas para la educación teológica del pueblo hispano. Esto ha resultado, entre otras cosas, en el Programa Hispano de Verano (HSP), la Asociación para la Educación Teológica Hispana (AETH) y la Iniciativa Teológica Hispana (HTI). La importancia de su obra ha sido reconocida mediante numerosos premios y distinciones, entre las que se incluyen siete doctorados honoris causa, el “Lifetime Achievement Award” de la Asociación de Escuelas Teológicas (ATS) y, sobre todo, un público lector de alcance global.
Tras su “Jubilación”, justo continúa escribiendo, dando conferencias, e inspirando a nuevas generaciones de líderes para la iglesia, particularmente entre el pueblo hispano.